domingo, 19 de enero de 2014

FIGUEIRIDO 19/01/2014

Este fin de semana el grupo se reunía en Marín para el desayuno habitual. En este caso calentamos el estómago en la cafetería La Farola, justo enfrente de la Escuela Naval, para dirigirnos hacia una ruta por tierras pontevedresas.
Ruta por Figueirido

Allí se reunieron Jacobo, Jose y Manuel. Acto seguido llegaba Víctor y Eugenio con un compañero de fatigas llamado Borja (otro diferente a nuestro habitual Borja que hoy fue baja) y por último nuestro amigo Luis que venía desde Aldán con su Lapierre en el todoterreno.

La mañana prometía, primero por el plano meteorológico que hoy nos ofrecía una soleada mañana tras incontables días cayendo chuzos de punta; y segundo porque teníamos planeada una ruta varias veces realizada y que nos encanta.

El km 0 de la ruta es el gimnasio Rías do Sur, donde nos adentramos por unas estrechas carreteras hasta llegar al monte y empezar a devorar el barro. Serpenteamos por un peligroso y estrecho sendero paralelo a la orilla de un ríachuelo que nos guía hasta el comienzo de la parte dura de la ruta.

Tras una sucesión de cuestas, alguna de ellas bastante rota, llegábamos a la vía de servicio del corredor, que alberga una tremenda cuesta de esas de echar el pecho al manillar y que nos dejó estas instantáneas:




 Una vez superado el escollo en el que solo Eugenio hizo cumbre sin poner pie al suelo, seguíamos subiendo y acumulando desnivel en las piernas, incluyendo cuestas por asfalto como ésta:


 Transcurriendo la mañana, alrededor de las 11:30 llegábamos a la base militar de Figueirido, escoltados en un inicio por un Hummer con dos militares, que nos hicieron la primera foto de grupo con esta estampa:
 Seguíamos por los alrededores de Figueirido...
 Y tras descifrar unos cuantos caminos de las inmediaciones, parábamos a avituallar y aprovechábamos para sacar la última foto de grupo, esta vez sin Eugenio y Borja que tenían que regresar por motivos de horario.
 Aquí en la recreación de la aldea afgana (o eso creemos), donde viendo esas caras de delincuentes, con cascos y escondidos tras una ventana, bien podrían pasar por talibanes.
Y ya solo quedaba finiquitar la ruta volviendo sobre nuestros pasos.
Donde antes se sufría para subir, ahora se disfrutaba bajando...




Mención del día para Eugenio con su Cannondale, que bien podría llevarse el maillot de escalador ¡Ni un solo pie puso en las cuestas! y como no, para Luis también que está cogiendo fondo a pasos agigantados.

Un saludo!

domingo, 12 de enero de 2014

POZA DA MOURA 12/01/2014

Primera entrada del año para una exigente ruta da Poza da Moura.
Poza da Moura

Hoy, 5 integrantes del Tiramillas se reunieron en Bueu, desafiando el pronóstico meteorológico que auguraba lluvias incesantes desde primera hora de la mañana.

Jose sería el más madrugador, saliendo de Curro a las 8, Borja lo seguiría saliendo unos minutos más tarde de Vilaboa para acabar encontrándose en Mollabao y a la procura de Manuel en Marín. Alrededor de las 9:30 hacían escala en Bueu, donde se encontraban con Víctor, y donde la primera anécdota de la jornada fue la ambulancia calcinada que se encuentra enfrente a la incomparable panadería-pastelería-café-bar Amador, nuestro sitio de reunión y desayuno habitual 100% recomendable (se aceptan patrocinios, gracias).

Una vez salidos de Amador, encaramos la subida desde la iglesia hasta la Portela, donde íbamos entrando en calor, empezando a atisbar lo que se nos venía encima y donde encontraríamos a Luis.

Así fue transcurriendo la mañana, entre cuesta y cuesta, hasta llegar al tan ansiado camino de Chans a Pastoriza, sembrado de charcos y con zonas muy embarradas. Era el momento de ver quién hincaba las rodillas en el frío barro, y en esta ocasión, debido a un pequeño traspiés con las calas, le tocó a Luis, pero Luis, por ser tu primera vez y como no llegó a ser caída completa, te la perdonamos.

Alrededor de las 13:00 coronábamos Chandarquiña y nos dirigíamos hacia la razón de ser de la ruta, la Poza da Moura, a donde llegaríamos a las 13:30, deleitándonos con estas magníficas vistas (a pesar del día):
 Las fotos de grupo de rigor:


Como incidentes técnicos cabe destacar la apurada de pastillas de Víctor (se creía que el hierro del ferodo tambíén frenaba), un mini pinchazo de Luis y algún mínimo contratiempo con ramas o con los cambios.

Mención especial al aguante de Luis que completó la exigente ruta sin estar acostumbrado, al pundonor de Jose que capeó el temporal con una indumentaria nada favorable y realizó una kilometrada más que considerable, incluso comparable a las antológicas rutas de casi tres cifras a las que Borja nos tiene acostumbrados y a Manuel que decidió volver sobre nuestros pasos por esa interminable cuesta destino Chandarquiña, olé.

Saludos!