Ruta por Figueirido
Allí se reunieron Jacobo, Jose y Manuel. Acto seguido llegaba Víctor y Eugenio con un compañero de fatigas llamado Borja (otro diferente a nuestro habitual Borja que hoy fue baja) y por último nuestro amigo Luis que venía desde Aldán con su Lapierre en el todoterreno.
La mañana prometía, primero por el plano meteorológico que hoy nos ofrecía una soleada mañana tras incontables días cayendo chuzos de punta; y segundo porque teníamos planeada una ruta varias veces realizada y que nos encanta.
El km 0 de la ruta es el gimnasio Rías do Sur, donde nos adentramos por unas estrechas carreteras hasta llegar al monte y empezar a devorar el barro. Serpenteamos por un peligroso y estrecho sendero paralelo a la orilla de un ríachuelo que nos guía hasta el comienzo de la parte dura de la ruta.
Tras una sucesión de cuestas, alguna de ellas bastante rota, llegábamos a la vía de servicio del corredor, que alberga una tremenda cuesta de esas de echar el pecho al manillar y que nos dejó estas instantáneas:
Una vez superado el escollo en el que solo Eugenio hizo cumbre sin poner pie al suelo, seguíamos subiendo y acumulando desnivel en las piernas, incluyendo cuestas por asfalto como ésta:
Transcurriendo la mañana, alrededor de las 11:30 llegábamos a la base militar de Figueirido, escoltados en un inicio por un Hummer con dos militares, que nos hicieron la primera foto de grupo con esta estampa:
Seguíamos por los alrededores de Figueirido...
Y tras descifrar unos cuantos caminos de las inmediaciones, parábamos a avituallar y aprovechábamos para sacar la última foto de grupo, esta vez sin Eugenio y Borja que tenían que regresar por motivos de horario.
Aquí en la recreación de la aldea afgana (o eso creemos), donde viendo esas caras de delincuentes, con cascos y escondidos tras una ventana, bien podrían pasar por talibanes.
Y ya solo quedaba finiquitar la ruta volviendo sobre nuestros pasos.
Donde antes se sufría para subir, ahora se disfrutaba bajando...
Mención del día para Eugenio con su Cannondale, que bien podría llevarse el maillot de escalador ¡Ni un solo pie puso en las cuestas! y como no, para Luis también que está cogiendo fondo a pasos agigantados.
Un saludo!

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