Primera entrada del año para una exigente ruta da Poza da Moura.
Poza da Moura
Hoy, 5 integrantes del Tiramillas se reunieron en Bueu, desafiando el pronóstico meteorológico que auguraba lluvias incesantes desde primera hora de la mañana.
Jose sería el más madrugador, saliendo de Curro a las 8, Borja lo seguiría saliendo unos minutos más tarde de Vilaboa para acabar encontrándose en Mollabao y a la procura de Manuel en Marín. Alrededor de las 9:30 hacían escala en Bueu, donde se encontraban con Víctor, y donde la primera anécdota de la jornada fue la ambulancia calcinada que se encuentra enfrente a la incomparable panadería-pastelería-café-bar Amador, nuestro sitio de reunión y desayuno habitual 100% recomendable (se aceptan patrocinios, gracias).
Una vez salidos de Amador, encaramos la subida desde la iglesia hasta la Portela, donde íbamos entrando en calor, empezando a atisbar lo que se nos venía encima y donde encontraríamos a Luis.
Así fue transcurriendo la mañana, entre cuesta y cuesta, hasta llegar al tan ansiado camino de Chans a Pastoriza, sembrado de charcos y con zonas muy embarradas. Era el momento de ver quién hincaba las rodillas en el frío barro, y en esta ocasión, debido a un pequeño traspiés con las calas, le tocó a Luis, pero Luis, por ser tu primera vez y como no llegó a ser caída completa, te la perdonamos.
Alrededor de las 13:00 coronábamos Chandarquiña y nos dirigíamos hacia la razón de ser de la ruta, la Poza da Moura, a donde llegaríamos a las 13:30, deleitándonos con estas magníficas vistas (a pesar del día):
Las fotos de grupo de rigor:
Como incidentes técnicos cabe destacar la apurada de pastillas de Víctor (se creía que el hierro del ferodo tambíén frenaba), un mini pinchazo de Luis y algún mínimo contratiempo con ramas o con los cambios.
Mención especial al aguante de Luis que completó la exigente ruta sin estar acostumbrado, al pundonor de Jose que capeó el temporal con una indumentaria nada favorable y realizó una kilometrada más que considerable, incluso comparable a las antológicas rutas de casi tres cifras a las que Borja nos tiene acostumbrados y a Manuel que decidió volver sobre nuestros pasos por esa interminable cuesta destino Chandarquiña, olé.
Saludos!




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